Aquella noche

Me despertaron unos golpes desaforados. Quedé paralizado, preso del miedo. Dudé si había sido una pesadilla. Jamás sentí temor por la oscuridad, pero esa noche era diferente. Me quise convencer de que los golpes a mi puerta habían sido producto de mi imaginación. Pero apenas recosté mi cabeza sobre mi almohada, comenzaron a tocar de nuevo.
- ¿Quién es? -grité.
Una voz, exactamente igual a la mía, me contestó:
- Soy yo.
Abrí y me encontré conmigo mismo, inmóvil, esperando afuera.
Daniel Lara F. dijo
Este relato trajo a mi mente, como un trueno, tantos relatos y palabras de Monterroso. Breve y directo, verdaderamente atronador.
Saludos
10 Julio 2008 | 04:00 AM