Gracias Dios mío

De Barranquilla a Bogotá, de Bogotá a Buenos Aires.
Buscaba triunfar haciendo lo que le gustaba.
Hacía un poco más de cuatro meses, tras trabajar en una película, unas promesas acompañadas de varios números de teléfono de productores de cine y televisión le hicieron sentirse listo para emprender vuelo.
Miró al cielo y dijo: Gracias Dios mío.
Desde que llegó a la capital sureña los llamó repetidas veces, tantas, que desistió.
Dinero en descenso, desesperación en ascenso.
"Debo trabajar de lo que sea".
Ese día no tenía ni para comer ni para pagar la pensión.
Hambre, sudor y lágrimas.
"¿Me debo regresar a Colombia? Dios, ayúdame".
Era cristiano.
"Aquel restaurante en donde comí cuando llegué, que el dueño fue tan buena gente. ¿Se acordará de mí?, era por Palermo, cerca de una plaza..."
Larga caminata.
Más hambre, más sudor, más lágrimas.
"¡Éste es!"
‘Se solicita camarero'.
"Yo, yo necesito el trabajo"
La encargada notó su desesperación. Llamó al dueño del restaurante.
"Jesús, ¿le hacemos una prueba y si todo bien que comience esta tarde?"
Quince propinas.
Miró al cielo y dijo: Gracias Dios mío.
Gracias Jesús.
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Leo dijo
Gracias Dios mio por ayudarme con ese problema gigante ...Gracias por estar conmigo
15 Agosto 2009 | 04:13 AM