Piedad

Entraron a la estación de servicio que abría las 24 horas. Llevaban sus harapos como si fueran trajes de gala confeccionados a su medida. Se acomodaban sus bufandas irguiendo sus barbillas. Las dos permanecieron de pie, en el medio del lugar, al parecer esperaban un asiento, aunque de las trece mesas del local cinco estaban desocupadas. Varios grupos de estudiantes, parejas, hombres solos queriendo fumarse lo que les quedaba de vida. Otra mesa se vació, ellas no se movieron. Una le dijo a la otra en tono quejoso: "esto no es un lugar de estudio". En eso, dos muchachos que estaban sentados en una de las mesas de los extremos, cerraron sus cuadernos, se levantaron y salieron. Y como si lo tuvieran ensayado, ellas marcharon al unísono, se sentaron, se dijeron cuatro palabras, cerraron sus ojos y a los cinco minutos dormían, cabizbajas.
Una vendedora le preguntó a la otra si llamaba a la encargada, esta no era la primera vez y debían seguir órdenes. La de la caja se fijó en el rosario que colgaba del cuello de una de las dos mujeres, se fue en su pensamiento. A los tres segundos volvió y dijo: "Dejémoslas dormir, así nos hacen compañía".
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manada dijo
siempre me gusto tu forma...
15 Abril 2009 | 02:22 AM