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La Coctelera

De palabras a relatos

Carpe diem. historias breves, mini cuentos, poemas.

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13 Diciembre 2005

Emersiones


Caracas, 25 de mayo de 2003

Quiero escribir lo que me está pasando. Siento que son tantas cosas que tiendo a pederme en ellas.

Hace tres semanas llegué de Madrid y ya nada es igual. Se me instaló un virus que sólo me permite pensar en irme de aquí. Procuro controlarme, avocarme en conseguir un buen empleo y estar tranquilo. Pero el vigilante de mí mismo no resiste y se escapa de su trabajo rascándose la cabeza y prendiendo un cigarrillo. Me he distanciado del que era. Se me hace imposible cerrar las ventanas que se abrieron dentro de mí. Tenía miedo de mi retorno, creo que el alma presiente lo que se avecina. Y ahora siento hora tras hora, no sólo las ganas sino la necesidad de irme.

Recuerdo mi viaje en metro desde mi hotel madrileño al aeropuerto de Barajas. Sentí que una parte de mí se quedaba en esa ciudad. Mi partida requería que no mirara atrás. Me entró un ataque de llanto. Vergüenza. La señora sentada frente a mí me miró, se acomodó sus gafas y siguió leyendo su libro forrado con papel blanco. La primera vez que vi estos forros fue en este viaje. Me pregunté si era para proteger al libro o la intimidad del lector. Luego dejé de cuestionarme por las cosas que veía, y en lugar de preguntarme por qués me dediqué a disfrutar de la experiencia.

La noche anterior a mi partida mis amigos me hicieron una cena de despedida. Mientras sostenía mi copa de vino tinto, y daba una prolongada aspirada a mi cigarrillo, Iván dijo esta frase. “Se necesita un gran compromiso para aprovechar la vida”. Sólo logré balbucear algo parecido a un “es cierto”, y mi mirada se perdió en la pared.

Esa madrugada caminé al hotel, sabía que cada minuto era uno menos, no me quería ir, pero tenía mucho miedo de quedarme sin tener papeles. Al día siguiente, fue titánico hacer el equipaje y cerrar la habitación del hotel.

Desde que llegué a mi casa mi familia no entiende qué me está pasando. Siento una mezcla de identidades. Cosas que antes me importaban, como mi currículo y mi futuro profesional, han pasado a segundo plano. Una vez me contaron de un chico que siempre tenía una necesidad terrible de viajar, que si no lo hacía se angustiaba y torturaba. Al igual que un drogadicto en abstinencia necesitaba más viajes para anestesiar el dolor, aunque sea por un tiempo. Me dijeron que muchas veces se le veía triste. Ahora creo entender lo que le pasaba. La melancolía de abandonar una vida diferente.

Hoy me levanté a las 4:30 de la madrugada. Mi horario cambió y yo también, y no quiero que el otro (el que era antes) retorne. No quiero que se vaya el jet lag y quedarme arañando los recuerdos, viendo fotos y escribiéndole a la gente de Madrid

En este momento pocas luces brillan en Caracas. Las observo mientras escucho un eco que se aleja.

Madrid, 31 de diciembre de 2003

Hoy, mientras caminaba por la calle, me pregunté si me sentía alegre o triste y justo en ese instante comenzó a sonar el Himno de la Alegría proveniente de la iglesia que tenía al frente.

La semana pasada descubrí en una exposición del Centro Cultural Conde Duque el concepto de la heteronimia, el cual va más allá del nombre, distinto al verdadero, con que un autor firma una obra. Tomé algunas notas de las explicaciones colocadas en la pared: “Es el honor metafísico de ser otro... Es un recurso para desdoblarse en múltiples personajes”. Palabras de Pessoa: “…en ocasiones siento el pavor de una consciencia ajena, cual un Dios atisbándome ¡Quién pudiera ser la única cosa o animal para no tener miradas sobre mí!”.

Tiempo atrás solían invadirme sentimientos de frustración, solía pensar que mucha gente lograba lo que quería menos yo... que sus vidas tenían una dirección lógica, y en cambio yo iba por allí sin rumbo fijo. Hasta que me convencí que en mí había alguien estancado que, aunque me pareciera imposible, tenía que sacarlo desde lo más profundo para tratar el asunto. La partida de mi tierra me ayudó a provocar una diáspora interior. Emersiones.

Hoy en la mañana salí a dar una vuelta. Fue reconfortante sentarme en Retiro a sentir el aroma de la vida, ver la naturaleza, el agua, una rana que croaba.

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Nací en Caracas el 21 de septiembre de 1979. ))) Expansión ((( www.escribarte.com

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