Locos
Tendría unos setenta años. Iba sin rumbo, caminaba hacia delante, pronto volteaba y desandaba sus pasos; paraba y arrancaba de retroceso, de espaldas. Su cuerpo mostraba las secuelas de intoxicaciones.
Al pasar por el Gran Café de Sabana Grande, escuchó una salsa y se fajó a arrastrar con ritmo sus pies, sin prestarle atención a la gente de las mesas ni a los caminantes, que la señalaban, se burlaban, ¿fuera de sí mismos?
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funeral_goth dijo
ambos pienso yo.
si los burlistas se uniesen a ella, entonces nadie.
4 Diciembre 2005 | 08:42 PM