
En una tarde de lluvia, mientras Lucía se hacía sus crinejas frente al espejo, escuchó que su papá la llamó. La encerró en su cuarto y, usando un tono de voz bajito, le dijo que harían algo muy especial, algo que sería su gran secreto.
Pasaron los meses, los años, y siguió lloviendo.
Hace un tiempo, la niña a punto de ser mujer, se confesó con su mamá. La madre le tomó sus crinejas, las sobó tal y como hacía su papá cuando iba a comenzar sus juegos, y, usando un tono de voz bajito, le dijo: "si es tu papi quien lo hace, está bien". Esa tarde de lluvia, Lucía deshizo sus crinejas frente al espejo y escuchó una voz, esta vez interna, que la llamó.
servido por Daniel
1 comentario
compártelo

En ese instante todos se acercaron acoplados con el movimiento de la orquesta que sonaba al fondo de sus corazones. Un sonido semejante al canto de una diosa. Parpadearon, solamente unas veces, antes de adentrarse en ese profundo ensueño del que jamás despertarían.
servido por Daniel
3 comentarios
compártelo

El colegio era muy grande. Al final de un pasillo oscuro, donde almacenaban los pupitres rotos, había un parque pequeño con el césped crecido y las rejas oxidadas.
Los niños lo llamaban ‘el parque del diablo’, decían que una niña había muerto al caer de un columpio y que por eso lo habían cerrado. También decían que ese columpio se mecía solo al anochecer.
Ayer un niño curioso fue a mirar.
Ayer al anochecer se mecieron dos columpios.
servido por Daniel
1 comentario
compártelo

Mi cuerpo tenía una edad y yo la sabía,
pero no tenía idea de la edad de mi alma.
Le pregunté, ¿qué edad tienes?
Me respondió, seductora, ¿cuánto me calculas?
servido por Daniel
3 comentarios
compártelo

Ella estaba sola. Se bañó, se vistió de rojo. Se puso su cartera de cuero negro y de allí sacó una polvorera forrada de fieltro rojo. La abrió. Enmascaró sus ojeras cuidadosamente. Extrajo una pintura de labios color carmesí. Sujetó el espejo de la polvorera frente a su rostro, y se pintó la boca recordando cómo era su cara antes. Finalmente, y muy lentamente, tomó un pastillero, y comenzó a engullir pastilla tras pastilla.
servido por Daniel
sin comentarios
compártelo

Salí por la ventana y dejé mi cuerpo. Mi alma y mi mente, al verse sin separador, hicieron de las suyas. A las horas, cuando sonó el despertador, una le dijo a la otra: “Te lo dije que era un sueño”.
servido por Daniel
sin comentarios
compártelo

No recordaba por qué ni cómo había llegado, pero me hallaba en una biblioteca. Observé los libros de los estantes. Puras novelas. Todas las había leído. Evoqué personajes. Criaturas creadas por otros, recreadas por mí. De pronto, comencé a escucharlos. Me dijeron que ellos también se acordaban de mí.
servido por Daniel
sin comentarios
compártelo

Era una niña curiosa. Cuando su mamá se acostó a tomar su siesta, salió de su casa sin permiso. Se fue a un parque a oler las flores que la hechizaban. Le dio hambre. Tomó una frutilla de un arbusto. Al rato comenzó a sentirse rara. Quiso regresar a casa. Al cruzar la calle vio aproximarse una gran nave espacial.
“Muere niña arrollada por autobús”, tituló el diario local al día siguiente.
servido por Daniel
sin comentarios
compártelo